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_Discurso acto inaugural
  _+ Prof. Dr. Julio Horacio Carri
_+ Prof. Dr. Daniel Berbara
_+ Prof. Dr. Hugo Tanno
_+ Dr. Mario C. Camaño
 

La docencia en la Gastroenterología Argentina
Sería ingenuo por su historia e injusto con su gloria el hablar en pocos minu­tos de la docencia en la gastroentero­logía argentina.
Prefiero entonces referirme a dos temas que trascienden por su realidad actual. Uno referido a la labor que debe brindar una institución como la FAGE y otra rela­cionada a la difícil tarea de adecuar la for­mación de post-grado en función de la Ley Superior de Educación.
La  FAGE debe continuar su tarea de educa­ción continua, pero si aumentara el conteni­do teórico de horas con la exigencia de un examen final, otorgaría un crédito aplicable para cursos de formación y recertificación. La programación por módulos de compleji­dad creciente es una de las formas prácticas para hacer eficiente esta enseñanza ade­cuándolas a la realidad de cada medio.
 Las instituciones que tienen el desafío de educar médicos en un país como Argenti­na que por su extensa geografía presenta escenarios tan diversos, tienen dificultades para brindar una enseñanza homogénea que informe sobre la metodología diag­nóstica y las alternativas terapéuticas ac­tuales. Es por ese motivo que la educación a distancia se transforma en uno de los re­cursos más importantes para la formación en el postgrado de especialidades como la gastroenterología.
El utilizar cursos universitarios de carreras ya aprobadas por la CONEAU podría agili­zar la puesta en marcha de los mismos.
La realización de Consensos para priorizar la metodología diagnóstica y la elección terapéutica, aparecen como un recurso práctico y necesario para aggiornarse a los rápidos cambios que hoy día ofrece la tec­nología y el empleo de nuevos fármacos, uniformando su uso para orientar a clíni­cos y especialistas.
En otro orden de cosas la Ley Superior de Educación ha modificado la formación del postgrado al delegar a las Universidades la formación de especialistas. Esta era hasta ahora una asignatura pendiente en la Ar­gentina, la misma permite que el título de Gastroenterólogo tenga validez nacional, y pueda ser reconocido en el extranjero. Esta tarea era hasta ahora responsabilidad de Salud Pública a través de los Colegios Médicos; siendo en la mayoría de los casos precaria por falta de contenidos y sin uni­formidad en las exigencias. Existen dos ca­rreras de especialización en Gastroentero­logía aprobadas por la CONEAU y ambas funcionan en el interior del país. Una de­pendiente de la Universidad de La Plata a cargo del Dr. Jmelnitzky, la otra depen­diente de la Universidad de Rosario.
La experiencia que significa el dirigir una de ellas me permite volcarles a Uds. mis vi­vencias y entusiasmarlos en el desafío de abrir otras carreras similares en diferentes lugares del país. La necesidad de organizar y ampliar la oferta educativa, con una enseñanza gradual y ordenada, motiva al alumno y estimula al docente.  Como resultante de este fenómeno se mejora la calidad de prestación asistencial, se eleva el nivel del docente y se favorece el desarrollo de la investigación clínica.  Siendo un apasionado por la docencia puedo decirles a Uds. con total sinceridad, que desde el comienzo de la carrera de postgrado en gastroenterología mi vida y la de mi servicio  han cambiado.
Como creo que la vocación surge del reconocimiento de las aptitudes individuales del alumno, estas deben ser cultivadas y estimuladas.  La formación de postgrado tiene a través del respaldo universitario la responsabilidad de garantizar una educación competitiva y eficiente de la especialidad.
FAGE se prestigia con los profesionales que la concurren y éste será tanto mayor cuanto mejor sea la formación de cada uno de sus afiliados.
Con casi 35 años en ejercicio de la docencia es para mí un interesante desafío tratar de sintetizar el ideal del gastroenterólogo que me gustaría formar.
La concepción humanística de la medicina es a mi juicio imprescindible en la formación médica actual.  Hipócrates decía que la medicina se dividía en filia, diagnóstico, pronóstico y tratamiento.  Se reconocía un componente afectivo que era la filia, otro cognitivo en el diagnóstico y pronóstico y finalmente uno operativo referido a la terapéutica.  Filia era precisamente la relación médico paciente, siendo considerada por el imprescindible para la cura del enfermo.  El respeto y la continencia del médico al paciente se enseña por modelos.  Creo que es responsabilidad del docente darle importancia a la enseñanza tutelada.  Estoy convencido que como decía Freud, en su relación con el paciente el médico no tiene alternativas, o hace terapia o hace latrogenia.  Creo que la medicina de este siglo apunta decididamente a privilegiar la relación humana en el trato con el enfermo.
En otro orden de cosas, es más difícil definir los límites del conocimiento que deben darse a la formación del especialista.
En un intento de lograrlo me gustaría que su información abarcara el conocimiento de la historia natural de la enfermedad en estudio, su metodología diagnóstica, así como las diferentes  posibilidades terapéuticas.  Desearía que su sentido común sea su mejor aliado para elegir aquella metodología diagnóstica que en forma crítica le permita convalidar o desechar el diagnóstico supuesto.  Finalmente procuraría que su honestidad, sea la que le aconseje en la elección de la mejor terapéutica.
Soy consciente que para ejercer hoy día y en este país, con este tipo de perfil médico, no sólo hacen falta intenciones, sino recursos en Salud Pública, para poder concretarla en los hechos.
Con el firme deseo que este modelo prevalezca, les agradezco el haberme dado la oportunidad de hablar ante Uds. de lo que más me apasiona: la docencia en medicina.

Prof. Dr. Hugo Tanno - FAGE 26 de julio de 2002.
Director de la Carrera de Post-Grado en Gastroenterología. U.N.R
FAGE 1972-1992

 
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